jueves, 3 de septiembre de 2015

La operación retorno de las mascotas

 Se acaba lo bueno. Las vacaciones son ya historia. Hoy toca hablar de posibles problemas perrunos y gatunos que acontecen después de pasar unos días fuera normas y horarios.

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Los problemas más frecuentes postvacacionles que podemos encontrarnos son: alteraciones cutáneas, otitis, parásitos, alteraciones de comportamiento o de salud 

«Es indudable que el periodo vacacional conlleva cambios, a veces significativos, en la rutina de las personas y como no, de sus mascotas», así se expresa el veterinario Javier Álvarez de la Villa del Centro Veterinario Victor de la Serna de Madrid.

Se cambia el lugar geográfico, muchas veces, la mayoría, del caluroso centro peninsular a las húmedas costas, de la cosmopolita urbe a los parajes más naturales de la montaña o el campo. Cambios diversos que pueden suponer nuevos estímulos y riesgos para nuestras queridas mascotas. Durante el pasado mes de junio y parte de agosto desde esta sección hemos hablado de los riesgos y precauciones de y con nuestras mascotas antes del verano... hoy nos vamos a ocupar del periodo pos vacacional.


Según nuestra fuente veterinaria consultada los problemas más frecuentes que podemos encontrarnos son: alteraciones cutáneas, otitis, parásitos, alteraciones de comportamiento, alteraciones de salud (como las digestivas), lo mejor y más recomendable es acudir al veterinario para someter a nuestro fiel amigo de un chequeo con el fin de localizar espigas en los oídos, dermatitis o pequeños cortes. También para desparasitar y hacer un análisis de orina y de sangre, para comprobar si ha contraído la leishmaniasis a través de la picadura de mosquitos.
Alteraciones cutáneas

El prurito o picor generalizado -según el doctor Javier Álvarez de la Villa- «es motivo frecuente de consulta». El especialista indaga, averigua la causa y realiza un tratamiento etiológico y sintomático dando alivio a la agobiada mascota. Como causas más frecuentes de este prurito: los nuevos ambientes cargados de alérgenos. Además de las dermatitis debidas a la sal y la arena (los que han estado en contacto con la playa , la arena y el agua salada), como factores irritantes.


Otro problema es la Otitis. Fáciles de distinguir: nuestro fiel amigo ladea la cabeza, la sacude, se rasca y, a veces, incluso chilla. Un examen otoscópico rebela si existe inflamación y si hay o no presencia de cuerpos extraños, como espigas o otro tipo de plantas del campo.

Por otra parte, en el apartado de parásitos, el veterinario consultado asegura que hay que hacer hincapié en los «ectoparásitos, pulgas, garrapatas y mosquitos que abundan, por desgracia, en los lugares de veraneo y parecen esperar su oportunidad con la llegada de nuestros compañeros domésticos». Estos pequeños oportunistas clavan aguijones y mandíbulas, aspiran sangre , producen dermatitis y picores insoportables y pueden contagiar enfermedades. Una visita al veterinario servirá para su reconocimiento y eliminación, de manera rápida y eficaz.
¿Se deprimen las mascotas?

En cuanto a posibles alteraciones de comportamiento, si nos preguntamos ¿está nuestra mascota deprimida? La respuesta es clara: sí, lo está. Ha pasado de un ambiente más complejo, con más estímulos ( otros perros de la familia,el campo, otros familiares "queridos"..) a la rutina de siempre. Bueno, esto también nos pasa a nosotros. Nuestro compañero está echado, triste y su mirada perdida o interrogante. «Volveremos a los paseos diarios, que nos vienen muy bien a los dos ,y a sus amigos del parque. Pero atención, si la tristeza continúa y se torna en apatía, una visita al veterinario y posterior chequeo,nos tranquilizará», comenta el doctor Javier Álvarez de la Villa.


Por otra parte, nuestras compañeros, y en especial , los más mayores, sufren mucho con las altas temperaturas. Además , la rinitis con tos y estornudos, son respuesta indeseable a los aires acondicionados, tan agradables como perjudiciales. Los chequeos geriátricos son muy recomendables después de estos meses estivales.
Alteraciones digestivas

Por último y respecto a las llamadas alteraciones digestivas nos hemos ido de vacaciones, y claro, la rutina alimentaria se queda en casa. Nuevos alimentos, ingestión de elementos extraños, beber un tipo agua diferente a la habitual, probar sin querer agua de mar, de restos de barbacoas , y un largo etc. producen diarreas y otros síntomas más o menos graves y molestos. El veterinario reeduca el plan alimentario y trata el proceso para una rápida incorporación a la vida normal (la de antes de las vacaciones)

Al margen de todo lo aquí explicado hay que añadir mucho cariño y paciencia para que ellos, al igual que el resto de los mortales, superen la operación retorno de las vacaciones.

ABC- carmen aniorte

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