miércoles, 21 de octubre de 2015

Llegan las mascotas modificadas genéticamente, y algunas ya se pueden comprar




China está posicionándose como uno de los países más controvertidos en el campo de la investigación genética. El 23 de septiembre pasado, investigadores del BGI Shenzhen anunciaban la obtención como efecto colateral de sus investigaciones, de cerdos de la especie Bama modificados genéticamente para impedir que crezcan más allá de unos 15 Kg (los adultos de esta especie llegan a alcanzar los 100 Kg). Para más inri, los pondrán a la venta por unos 1.400€.

Más reciente es la publicación de un trabajo de investigadores del Instituto de Biomedicina y Salud de Guangzhou sobre el éxito en la modificación genética de perros de la raza Beagle para hacer que desarrollen hipertrofia muscular deshabilitando los genes encargados de la producción de miostatina, proteína inhibidora del crecimiento. En esta ocasión con fines científicos para la investigación médica, aunque igualmente relevante dada la relativa facilidad con la que se ha conseguido.
Del editor de textos, al editor de genes

Las técnicas para la manipulación genética no son nuevas, pero hasta hace pocos años eran complejas, caras y tediosas. Desde eñ año 2000 aproximadamente, diferentes trabajos de investigación han dado como resultado el desarrollo de técnicas más eficientes que se engloban dentro del campo de la llamada edición genómica. Las cuatro empleadas actualmente son ZFNs, TALENs, CRISPR, e ingeniería de meganucleasas aunque es CRISPR la que ha supuesto una revolución por su sencillez comparada con las otras tres.
La edición genómica consiste básicamente en cortar, eliminar o cortar y pegar material genético en una secuencia de ADN de forma sumamente precisa.

CRISPR es una técnica de edición genómica desarrollada conjuntamente por investigadores como Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier, que precisamente han conseguido el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2015 por sus trabajos en este campo. En pocas palabras, CRISPR usa "tijeras moleculares" para cortar secuencias genéticas en lugares muy precisos (locus) de las cadenas de ADN y permite insertar material genético de una forma más sencilla que hasta ahora.

Tanto los cerdos en miniatura como los Beagles hipertrofiados son fruto de esta sencillez en la manipulación genética. Otro ejemplo de este tipo de experimentos está en las cabras Shannbei modificadas genéticamente en la Universidad de Yulin para hacer que produzcan más lana cashmere así como más carne inhibiendo los genes encargados de inhibir el desarrollo muscular y el crecimiento del pelo. Como no podía ser menos, estos experimentos también han sido realizados en China.

Como cortar y pegar... genes
En el caso de los perros Beagle en los que se inhibió la producción de miostatina para provocar el crecimiento exagerado de sus músculos, la intención de los 29 investigadores implicados en este trabajo es la de introducir mutaciones en el ADN que reproduzcan enfermedades humanas como el Parkinson o la distrofia muscular para así investigar su tratamiento. La técnica usada fue CRISPR y de los 65 embriones editados, dos dieron como resultado crías con la correspondiente y completa modificación genética.

En las cabras también se empleó la tecnología CRISPR, pero con un porcentaje de éxito mayor que redundó en 26 crías mostrando una o las dos modificaciones genéticas deseadas sobre un total de 98 nacimientos a partir de embriones editados genómicamente. Para la edición genómica de los cerdos "miniaturizados" se empleó la técnica TALENs.
Las cabras también han sido objeto de modificación genética en China. Concretamente las de lana de cachemira que además se aprovechan para carne.

De todos estos casos de "éxito" (con comillas), la conclusión más relevante a la que se llega es al mismo tiempo esperanzadora y preocupante. A día de hoy, ya es posible introducir modificaciones genéticas capaces de cambiar sustancialmente la biología de los seres vivos en el reino animal.

Hasta ahora, otras técnicas de manipulación genética ya eran posibles, como la clonación. La famosa oveja Dolly data de 1996. Y de hecho es posible comprar un clon de tu mascota por la módica cantidad de 100.000 dólares en Korea del Sur, pero la edición genómica es un paso más allá en este campo.
El debate está servido

Las reacciones ante estos hitos científicos no se han hecho esperar, y especialmente ante la iniciativa del otrora Beijing Genomics Institute (BGI) en la dirección de poner a la venta los micro-cerdos Bama editados genéticamente. El uso de animales con fines médicos, aunque cuestionado, es parte del método científico. Pero los fines comerciales no han sido bien vistos tampoco entre la comunidad científica.
Los perros Beagle se usan en investigación médica por sus similitudes con el organismo humano. (Foto: Wikipedia, autor Tobycat).

El experto en genética Jens Boch de la Universidad Martin Luther en Alemania se mostraba cauto: "Es cuestionable si deberíamos introducir tan alegremente cambios severos en la vida, la salud o el bienestar de otras especies animales en este planeta". Por su parte, el biólogo Willard Eyestone se muestra más abierto: "Si los micro-cerdos se evalúan cuidadosamente y no se encuentran problemas de salud comparados con los cerdos normales y solo cambia el tamaño, no debería haber motivos científicos que impidieran que se calificaran como mascotas."

La oposición de organizaciones para la defensa de los animales también ha sido explícita, como la de la RSCPA (Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals). Pero el debate más profundo y con más implicaciones éticas (entre otras) es el de la aplicación de las técnicas de edición genómica en embriones humanos.

¿Seres humanos editados genéticamente?

En abril de este año, y también en China, un equipo de investigadores de la Universidad Sun Yat-Sen en Guangzhou trataron de usar la edición genómica CRISPR en embriones humanos para corregir la talasemia, un tipo de anemia hereditaria. El experimento se realizó, aunque concluyeron que aún era prematuro emplear estos métodos genéticos en humanos.

De momento, las técnicas de edición genómica está demostrando que cortar y pegar es una técnica que empieza a tener cabida no solo en Word, sino también en genética. De momento ya están a la venta mascotas modificadas genéticamente, y han conseguido gestar perros Beagle con hipertrofia muscular inducida genéticamente, o cabras Shannbei con más lana y más carne que las cabras sin modificaciones genéticas.

Teniendo en cuenta que los mapas genómicos son cada vez más precisos, con las coordenadas exactas de puntos clave de nuestra condición biológica, habrá que estar atentos a lo que nos depare la ingeniería genética en los próximos meses, especialmente en lo que concierne a China a la vista de la sucesión de noticias provenientes de sus centros de investigación.

¿Veremos en el futuro un Word para genes? ¿O un lenguaje de programación como Scratch, pero usando código genético en vez de código fuente?

Vía | Technology Review
Imagen destacada | Christoph Bock (Max Planck Institute for Informatics)             

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